"Esperamos que en 15 años todas las aguas estén tratadas, pero al menos ya hemos empezado”

Alfonso Alonzo es presidente de la  CODIA desde la XIX reunión de la CODIA, que tuvo lugar en La Antigua, Guatemala del 5 al 8 de noviembre de 2018,  hasta la XX CODIA, que tendrá lugar en la República Dominicana en noviembre de 2019. Conversamos con él sobre los retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sobre la desigualdad, la creatividad y la importancia de la planificación estratégica.​

¿Cuáles son los retos de Guatemala respecto a la Agenda 2030 de desarrollo?

Nosotros recibimos un país con 47  plantas de tratamiento y al día de hoy tenemos 270 plantas y 500 estudios de pre factibilidad. Esto se debe a una estrategia y a trabajar de la mano con los alcaldes. Hay un acuerdo de 2006 que dice que "cada gobierno municipal debería tener al menos una planta de tratamiento" y hemos invertido presupuesto de las municipalidades y del Gobierno para alcanzar este reto. También hemos priorizado en la agenda el agua y el saneamiento y logramos que el  Congreso de la República destine 16 millones de euros para plantas de tratamiento. Nunca había habido plata para ello. 

¿Y cómo está afrontando la brecha de saneamiento entre lo urbano y lo rural?

En Guatemala el agua potable se maneja desde el  Ministerio de Salud y el saneamiento desde el Ministerio de Medio Ambiente.  A  veces estos temas se mezclan porque cuando hay aguas contaminadas éstas llegan a los ríos.  Hemos trabajado de la mano de los alcaldes en los drenajes, para terminar con la letrinización, y conseguir que las aguas residuales vayan a una planta. El problema es que es caro y no había inversión. Además, ha sido un tema que no estaba en la agenda política. Hoy en día el tema ya no es  un sueño, ya se están construyendo las plantas. Pero necesitamos más de 2.000 millones de dólares, pero querría ver el vaso medio lleno. Y ser positivos en lo que hemos logrado. Esperemos que el próximo gobierno tenga esta misma visión de estado.

¿Qué porcentaje de tratamiento de aguas residuales existe en Guatemala?

Con las nuevas plantas hay un 25% de tratamiento, pero es importante ver también qué está haciendo la industria. Hemos presionado a que tengan sus propias plantas.

En la CODIA hemos hablado sobre la importancia de la planificación en el tema de agua. Guatemala no tiene una ley al respecto y esto es de suma importancia para el país. Hay que realizar una planificación estratégica. Hay que hacerla.  Hoy por lo menos tenemos una planificación a corto, medio y largo plazo. Esperamos que en 15 años todas las aguas estén tratadas, pero al menos ya hemos empezado.

¿Qué papel juega la Conferencia de Directores Iberoamericanos del Agua (CODIA) para Guatemala?

Tiene un rol eminentemente técnico. Creemos que la CODIA aglutina las experiencias de los demás países y nos ayuda presentando informes, fortaleciendo a los directores de agua para que se vayan aplicando las últimas tendencias. Valoramos mucho el papel de la CODIA en los últimos 20 años y lo que pretendemos es fortalecer su papel político y que se pueda influir en los tomadores de decisiones.  

¿Cómo?

Poniendo la agenda de los ministros los temas. Tenemos que involucrar a las autoridades al más alto nivel para tomar las decisiones.

¿Qué tipo de experiencias?

En Guatemala, por ejemplo, hemos querido compartir la tecnología de las biobardas para evitar los desechos que los ríos llevan al mar.  El foro Económico Mundial mencionó a finales de 2018 las biobardas como uno de los modelos más creativos del mundo.

Teníamos que hacer algo con el reciclaje y comenzamos en el Quetzalito, en la desembocadura del Río Motagua y gracias a esta tecnología hemos evitado una demanda internacional por esto. Hemos logrado detenemos el 65% de los desechos. Tenemos 160 biobardas en el país y estamos apoyando otras en Honduras, República Dominicana, El Salvador, en breve en Argentina. No es la solución, pero estamos trabajando en la integralidad  (plantas de tratamiento de residuos sólidos, plantas de tratamiento de aguas residuales y sobre todo la educación ambiental para cambiar el chip). Un país no es el que menos basura recoge sino el que menos contamina.

¿Y qué postura tiene sobre la propuesta de supercolector para recoger las aguas del lago Atitlán?

Todas las ideas son buenas, pero a veces hay miedo al cambio y máxime cuando hay desinformación. El Lago Atitlán tiene su propia ley,  en los últimos 20 años su saneamiento era un tema pendiente.   El tema del colector es un tema que Amigos del Lago apoya y están impulsando esta propuesta alternativa porque  no  había nada y la situación era preocupante. Nosotros hemos estado muy respetuosos trabajando con ellos, con el BCEI estamos pidiendo un estudio de prefactibilidad. Queremos saber si es más factible hacer el colector o hacer las plantas de tratamiento. Para mi gusto es mejor lo segundo, porque ya lleva una estrategia detrás con las autoridades locales.  

¿Pero cómo abordar los desafíos?

Estos temas deben ser integrales e interinstitucionales. Los alcaldes tenían otros intereses, porque las aguas residuales eran un tema que no les daba votos: los drenajes están escondidos y las plantas más aún.   

 

Fuente: IAGUA/AECID

 

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