Segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe cumple dos años trabajando en el marco del Foro de los países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible para forjar un enfoque regional, compartido entre los países y destinado a cimentar una perspectiva propia para la implementación de la Agenda 2030. El informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales que aquí se presenta examina el tema del actual ciclo del Foro Político de Alto Nivel, “La transformación hacia sociedades sostenibles y resilientes”, y se focaliza en los ODS que serán examinados en 2018 (Objetivos 6, 7, 11, 12 y 15), además del Objetivo 17, que se examina anualmente. El informe exhibe los avances regionales en la implementación de la Agenda 2030, evalúa las tendencias, los progresos y las brechas por país, e identifica eslabones críticos para su cumplimiento, entre otras materias.

América Latina y el Caribe cumple dos años trabajando en el marco del Foro de los países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible para forjar un enfoque regional, compartido entre los países y destinado a cimentar una perspectiva propia para la implementación de la Agenda 2030. El informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales que aquí se presenta examina el tema del actual ciclo del Foro Político de Alto Nivel, “La transformación hacia sociedades sostenibles y resilientes”, y se focaliza en los ODS que serán examinados en 2018 (Objetivos 6, 7, 11, 12 y 15), además del Objetivo 17, que se examina anualmente.

El informe exhibe los avances regionales en la implementación de la Agenda 2030, evalúa las tendencias, los progresos y las brechas por país, e identifica eslabones críticos para su cumplimiento, entre otras materias.

En el informe se destancan algunas interrealciones y oportunidades relativas a distintos objetivos. En concreto, en lo relativo al Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos, se apunta lo siguiente:

• La interrelación entre gestionar el agua de forma sostenible y poner fin al hambre es fuerte y evidente. El futuro económico de los países de la región, así como su capacidad para combatir el hambre y la pobreza, depende en gran medida de los recursos y de la habilidad de los Gobiernos para hacer un manejo sostenible del agua. La seguridad alimentaria depende de la protección del ecosistema y el mantenimiento del ciclo hidrológico.

• En la matriz energética de América Latina y el Caribe, la producción de hidroenergía ocupa un lugar fundamental y, en América del Sur, por ejemplo, garantiza cerca del 69% de la generación eléctrica. El cambio climático ha intensificado los eventos extremos, como las sequías y los aluviones, que tienen una marcada incidencia en la productividad del sector. Además, la deforestación persistente, que rompe los patrones de circulación regional de humedad en la atmósfera y contribuye al calentamiento global, amenaza la disponibilidad hídrica y mina el potencial de generación. En ausencia de otras energías renovables, esto provoca un aumento de la participación de los combustibles fósiles en la matriz, lo que profundiza aún más el efecto sobre el clima. Como resultado de esos fenómenos, entre 2011 y 2015, la generación hidroeléctrica se redujo un 15% en el Brasil, mientras que la capacidad instalada se expandió un 11%.

• Todas las metas de este Objetivo muestran la estrecha interrelación entre la dimensión social y la ambiental, que se expresa con más claridad en las metas 6.1, 6.2, 6.3, 6.4 y 6.b. Estas poseen un contenido medioambiental que tiene un impacto directo sobre el desarrollo social y el goce de los derechos (CEPAL, 2017a). También es posible establecer una relación entre la mejora del acceso al agua potable y a servicios de saneamiento (metas 6.1 y 6.2) y la reducción del tiempo destinado 59 Segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030… al trabajo doméstico no remunerado por parte de las mujeres y las niñas (meta 5.4). De acuerdo con los datos de las encuestas de uso del tiempo, en las zonas rurales del Ecuador, Guatemala y el Perú, las mujeres participan en mayor medida que los hombres en el acarreo del agua (CEPAL, 2017d, pág. 211). Por lo tanto, las políticas de extensión de las redes de distribución del agua potable y de ampliación de los servicios de saneamiento pueden tener un impacto considerable en materia de igualdad de género y aliviar la sobrecarga de trabajo no remunerado de las mujeres

Consulta del informe completo aquí.

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