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En América Latina y el Caribe, la crisis de la gestión hídrica ya no puede entenderse sólo como un problema de escasez física. También es una crisis de contaminación, desigualdad en el acceso y asequibilidad, vulnerabilidad climática y debilidad institucional, que amenaza el desarrollo productivo de sectores clave como la agricultura, la energía, la minería y el turismo, además del derecho humano al agua.
En este contexto, CEPAL ha elaborado el estudio «Valoración del agua: reflexiones y recomendaciones para América Latina y el Caribe». Este documento plantea una idea central: valorar el agua va mucho más allá de ponerle precio. Implica reconocer sus dimensiones ecológicas, sociales, culturales y económicas, así como su papel estratégico para la vida, los ecosistemas y el desarrollo productivo de la región. Algunas ideas clave que deja el estudio:
🌿 Valorar el agua no es mercantilizarla: es dotar a la política pública de mejores criterios para proteger el recurso, orientar inversiones sostenibles y garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento.
🌎 La valoración vigente suele ser incompleta: con frecuencia, los instrumentos aplicados al agua gravan principalmente el flujo del recurso, sin incorporar adecuadamente el valor del stock biológico y de los ecosistemas que lo producen y sostienen.
💰 Esto genera señales económicas incompletas: no se incentiva suficientemente la conservación de cuencas, ni se fortalece la justificación de inversiones públicas y privadas en los ecosistemas que hacen posible la seguridad hídrica.
⚖️ Más allá del modelo de gestión (estatal, comunitario o privado), la gestión hídrica solo funciona cuando está respaldada por reglas claras, salvaguardas ecológicas, prioridades bien definidas y una autoridad regulatoria efectiva.
🤝 La gobernanza es decisiva: sin capacidades técnicas, operativas, políticas y de prospectiva, y sin articulación intersectorial, los mecanismos de valoración difícilmente se traducen en mejores resultados.
La conclusión es clara: es momento de valorar el agua en toda su complejidad para tomar decisiones públicas más inteligentes, inclusivas y sostenibles.